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Descargable: Algún día no es fecha, cómo completar este worksheet y llevar tus respuestas a la práctica

Ejemplos prácticos para revisar tus prioridades y transformar tus respuestas en acciones con fecha.

“Algún día voy a hacer ese viaje”. “Algún día vamos a juntarnos”. “Algún día voy a tener tiempo”.

La frase sale fácil. Después seguimos trabajando, resolviendo pendientes y esperando que aparezca una semana milagrosa, con plata disponible y todos los involucrados libres. Una coordinación ligeramente más complicada que organizar el Festival de Viña.

Este worksheet te invita a revisar qué experiencias quieres vivir y qué necesitas para hacerlas posibles. Sus diez ejercicios recorren tus deseos, tus gastos, tus recuerdos, el tiempo disponible, las personas con quienes quieres compartir y las oportunidades que estás dejando para después.

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La idea es terminar con decisiones concretas y próximos pasos que tengan fecha. Aquí encontrarás una guía para completar cada hoja y aprovechar lo que escribas.

Antes de empezar: trabaja con tu vida real

Puedes imprimir el worksheet y completarlo a mano. Si prefieres trabajar en pantalla, puedes añadir tus respuestas como anotaciones en un editor de PDF.

Ten a mano tu calendario y, para los ejercicios que incluyen cálculos, los datos de ingresos y gastos que correspondan. Cuando todavía no conozcas un precio, puedes usar una estimación y dejar anotado que necesitas confirmarla.

Te recomiendo avanzar en orden, aunque sea en varias sesiones. Así podrás conectar lo que quieres vivir con los recursos que tienes y las decisiones que necesitas tomar.

Escribe respuestas concretas. “Quiero disfrutar más” expresa una intención, pero deja mucho por resolver. “Quiero pasar una tarde al mes con mi hermana, sin estar mirando el teléfono” ya permite organizar algo.

Y completa las hojas con honestidad. Si disfrutas un gasto y quieres mantenerlo, puedes decirlo. Si una oportunidad no te convence, también. El worksheet incluye espacio para elegir.

1. Las experiencias que quiero vivir

La primera hoja te pide elegir tres experiencias, explicar por qué te importan y señalar cuántas veces te gustaría vivirlas.

Puedes incluir algo pequeño, como cocinar con un amigo, o algo que requiera más preparación, como viajar. También puedes mezclar experiencias gratuitas y pagadas.

Un ejemplo:

  • Experiencia: salir a caminar por la costa con mi hermano.
  • Por qué me importa: quiero compartir tiempo con él y conversar con calma.
  • Cuántas veces: una vez al mes.

La frecuencia merece atención. Algunas experiencias quieres vivirlas una sola vez; otras te gustaría incorporarlas a tu vida con cierta regularidad.

Al final, elige cuál quieres empezar a hacer posible ahora. Considera tanto tus ganas como las condiciones actuales. Esa experiencia puede acompañarte en las hojas siguientes para mirarla desde distintos ángulos.

2. El precio en horas de vida

Este ejercicio convierte el precio de una compra o experiencia en horas de vida laboral.

Primero calcula tu ingreso real por hora. Usa cifras del mismo mes:

Ingreso real por hora = (ingreso recibido después de descuentos − gastos exclusivos del trabajo) ÷ horas de trabajo y traslados.

En los gastos exclusivos del trabajo, incluye los costos asociados a trabajar que correspondan a tu situación. En las horas, considera tanto el trabajo como los traslados.

Veamos un ejemplo ficticio:

  • Ingreso mensual recibido: $900.000.
  • Gastos exclusivos del trabajo: $60.000.
  • Horas mensuales de trabajo y traslados: 210.

El cálculo sería:

($900.000 − $60.000) ÷ 210 = $4.000 por hora.

Después elige lo que estás considerando pagar. Si cuesta $80.000:

$80.000 ÷ $4.000 = 20 horas de vida laboral.

Con ese resultado, responde la pregunta de la hoja: ¿lo que vas a obtener vale esas horas de tu vida?

Puedes concluir que sí. Lo importante es explicar qué recibirías a cambio y por qué te importa. El cálculo agrega información para decidir; la respuesta sigue siendo tuya.

3. Elegir un gasto conscientemente

Aquí revisarás un gasto que repites casi sin pensarlo.

Anota qué gasto es, cuánto cuesta cada vez y cuántas veces lo haces durante el mes. Luego multiplica:

Costo mensual = costo por ocasión × cantidad de ocasiones.

Por ejemplo, un gasto de $5.000 que haces doce veces al mes suma $60.000.

Después responde qué disfrutas realmente de él. Puede ser el producto, la comodidad, el lugar o la compañía. Esa diferencia ayuda a entender qué estás pagando.

Compara ese monto con otra experiencia que podrías financiar. Finalmente, marca una opción: mantener, reducir o reemplazar.

Puedes escribir: “Lo mantengo porque ese encuentro semanal con mis amigos me importa”. O: “Voy a reducirlo y destinar la diferencia a la salida que elegí en el primer ejercicio”.

Si decides cambiarlo, deja claro adónde irá el dinero. Así conectas la revisión del gasto con algo que quieres vivir.

4. Volver a disfrutar un recuerdo

En esta hoja trabajarás con una experiencia que ya viviste.

Elige un recuerdo valioso y describe un momento específico que todavía disfrutas al recordarlo. “Las vacaciones” es una respuesta amplia. “La sobremesa en que terminamos cantando canciones que nadie se sabía completas” tiene una escena concreta.

Después identifica con quién compartiste esa experiencia o con quién te gustaría conversar sobre ella.

La hoja propone distintas maneras de recuperarla: contar la historia, revisar un álbum, ordenar tus registros o reunirte con alguien que estuvo ahí.

Tu respuesta final debe incluir una acción y una fecha. Por ejemplo:

“Este domingo voy a elegir diez fotos de ese viaje y llamar a mi amiga para recordarlo juntas”.

Puedes aprovechar lo que ya tienes guardado: fotos, videos, mensajes o una historia que hace tiempo quieres volver a contar.

5. Salud, dinero y tiempo

Elige una experiencia y revisa los tres recursos que necesita: salud o capacidad física, dinero y tiempo.

Responde cada apartado por separado. Si quieres hacer una caminata larga, por ejemplo, considera qué exigencia física tiene, cuánto costaría realizarla y cuánto tiempo necesitas entre preparación, traslado y recorrido.

Luego marca el recurso que hoy más limita esa posibilidad.

Esto te permite proponer un ajuste relacionado con el problema real. Si el límite es el tiempo, podrías evaluar una versión más corta. Si es el dinero, podrías revisar una alternativa de menor costo. Si es la capacidad física, podrías pensar qué preparación necesitas o qué variante se ajusta a tus condiciones actuales.

Cierra con un primer paso y su fecha. “Consultar la duración y dificultad de la ruta el jueves” deja una acción que puedes realizar.

6. Mis próximos treinta años

Este ejercicio organiza tus próximos treinta años en tres etapas de diez años.

Anota tu edad actual y completa los rangos. Si tienes 40 años, las etapas serían de 40 a 50, de 50 a 60 y de 60 a 70.

Escribe dos experiencias para cada etapa, considerando tu capacidad física y las personas con quienes quieres compartirlas. La instrucción es dejar el costo fuera de esta primera distribución: comienza ubicando lo que quieres vivir en el tiempo.

Puedes preguntarte en qué etapa te gustaría hacer una travesía exigente, aprender algo o compartir determinada experiencia con alguien.

Después revisa la pregunta final: ¿qué experiencia necesita preparación desde ahora, aunque quieras vivirla más adelante?

Quizás requiere aprender un idioma, desarrollar una habilidad o coordinarte con otras personas. El mapa permite detectar esas preparaciones con anticipación. Puedes revisarlo cuando cambien tus deseos o circunstancias.

7. Una etapa que quiero aprovechar

Piensa en una experiencia compartida que dependa de la etapa que tú y otra persona están viviendo.

Puede ser una actividad que disfrutas con tus hijos, un encuentro con amigos que actualmente viven cerca o una salida con alguien con quien hoy puedes coordinarte con facilidad.

Explica qué hace especial este momento y qué cambios podrían volver distinta esa experiencia.

Luego baja la idea a una ocasión concreta:

  • Qué quieres organizar.
  • Con quién necesitas coordinarla.
  • Qué fecha vas a proponer.
  • Cuál será tu primer paso.

Por ejemplo: “Voy a escribirle a mi sobrino el miércoles para proponerle cocinar juntos el sábado”.

La fecha que propones todavía puede necesitar acuerdo. Anótala igualmente y distingue entre lo que puedes iniciar tú y lo que deben coordinar entre ambos.

8. Dar cuando puede servir más

Esta hoja te invita a elegir una persona o causa que quieras apoyar y pensar qué aporte podrías hacer y cuándo tendría mayor utilidad.

Empieza por identificar una necesidad u oportunidad concreta. Después define qué dinero o tiempo puedes destinar, considerando también tus propias necesidades.

Podrías escribir:

“Quiero ayudar a una amiga con la preparación de su feria. Puedo dedicar dos horas el viernes a ordenar los materiales”.

Completa también lo que necesitas conversar o confirmar. Quizás debes preguntar qué ayuda le serviría, qué día la necesita o qué parte ya tiene resuelta.

El próximo paso puede ser precisamente esa conversación. Así puedes ajustar tu aporte a una necesidad real antes de comprometerlo.

9. Comprar tiempo para vivirlo

Elige una tarea que no disfrutas y que podrías pagar para que alguien la haga.

Anota cuánto tiempo te toma y cuánto necesitarías para coordinar el servicio. Luego calcula:

Horas netas recuperadas = horas de la tarea − horas de coordinación.

Si hacerla te ocupa tres horas y coordinarla requiere media hora, recuperarías dos horas y media.

Después escribe cuánto costaría encargarla una vez y responde si puedes pagarlo con el dinero disponible para esa ocasión.

La pregunta siguiente es clave: ¿qué harías concretamente con el tiempo recuperado?

Puedes conectarlo con una experiencia de la primera hoja: visitar a alguien, salir a caminar o dedicar una tarde a algo que quieres hacer.

Finalmente, decide si encargarás la tarea o la harás tú. Ambas opciones están contempladas. Explica tu elección y, si recuperas ese tiempo, ponle fecha a la experiencia.

10. Una oportunidad que merece el intento

La última hoja trabaja con una oportunidad que te atrae y que has evitado por miedo.

Describe cuál es y responde las preguntas por separado:

  • Qué podrías ganar si resulta bien.
  • Qué podrías perder si resulta mal y a quién más afectaría.
  • Con qué tiempo, recursos o alternativas podrías recuperarte.
  • Qué dejarías de vivir si no lo intentas.
  • Qué cambia en ese equilibrio si esperas.

Procura escribir posibilidades concretas. En vez de “podría salir todo mal”, explica qué resultado te preocupa y qué consecuencias tendría.

Después elige entre intentarlo, buscar más información o dejarlo pasar.

Cada decisión necesita una acción correspondiente. Si te falta información, podrías consultar un costo o una condición. Si decides intentarlo, identifica el primer movimiento. Si lo dejas pasar, escribe por qué.

Termina con una fecha para realizar esa acción.

Qué hacer con el worksheet después de completarlo

Cuando termines, relee tus respuestas y reúne las acciones que anotaste. Para que puedas usarlas, te recomiendo este recorrido:

  1. Elige una acción para comenzar. Puede ser la más importante o una que ya tengas condiciones para realizar.
  2. Pásala a tu calendario. Escribe qué harás y cuándo: “Llamar a mi hermano para coordinar la salida”.
  3. Confirma lo que falta. Revisa precios, disponibilidad o acuerdos antes de convertir una estimación en un compromiso.
  4. Conecta las decisiones. Si reduces un gasto, identifica qué experiencia financiarás. Si recuperas tiempo, decide cómo lo ocuparás.
  5. Pon una fecha para revisar tus respuestas. Comprueba qué hiciste, qué cambió y qué sigue teniendo sentido.

Guarda el worksheet en un lugar donde puedas volver a consultarlo. Puedes anotar avances al lado de tus respuestas o completar nuevamente una hoja cuando cambien tus condiciones.

También puede ayudarte a iniciar una conversación con alguien que aparece en tus planes. Una experiencia compartida necesita saber si la otra persona quiere, puede y tiene disponibilidad.

Empieza por una fecha que puedas cumplir

Para comenzar hoy, abre el primer ejercicio y escribe tus tres experiencias. Elige una y busca su próximo paso: una llamada, una consulta, una propuesta o una preparación.

Dale espacio en tu calendario.

“Algún día” puede contener muchas ganas. Una fecha permite empezar a organizar lo que quieres vivir.

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