¿Cómo sabes si es momento de probar algo nuevo cuando lo que tienes funciona? Tal vez estás bien en tu trabajo, te gusta lo que estudias o disfrutas una actividad. Pero aparece otra posibilidad y te da curiosidad. Entonces empiezan las preguntas: ¿vale la pena cambiar? ¿Y si lo nuevo resulta peor? ¿Y si me quedo y después pienso que debí intentarlo?
Podemos estar contentos con nuestra vida y querer conocer otras opciones. Las dos cosas caben juntas. El problema aparece cuando creemos que debemos elegir entre seguir exactamente igual o cambiarlo todo de golpe.
En un artículo sobre esta decisión, Michiko Kimura Bruno propone una pregunta más útil: cuánto queremos conservar de lo que conocemos y cuánto espacio queremos darle a algo diferente.
Repetir lo que funciona tiene sentido
Pensemos en algo sencillo. Vas a comprar un helado. Hay un sabor que siempre te gusta y otro que nunca has probado. Si eliges el conocido, sabes bastante bien qué esperar. Si eliges el nuevo, puedes descubrir algo mejor, aunque también puedes terminar pensando que debiste pedir chocolate.
Esta diferencia aparece en el aprendizaje por refuerzo, una forma de aprender mediante acciones y sus resultados. Allí se distingue entre aprovechar lo conocido y explorar otras posibilidades.
Aprovechar significa usar lo que ya aprendiste para obtener un resultado que valoras. Explorar significa probar algo diferente para conocer cómo resulta. Son dos maneras de actuar, y ambas tienen utilidad.
Si encontraste una forma de estudiar que te ayuda a entender, tiene sentido seguir usándola. Si sabes preparar un plato rico, repetirlo permite disfrutarlo otra vez. No necesitas experimentar cada vez que tienes hambre. A veces queremos almorzar, no participar en una competencia televisiva.
Además, repetir permite practicar. Cuando dedicamos tiempo a una habilidad, podemos desarrollarla y aprovechar mejor lo aprendido. Cambiar constantemente también cuesta: cada comienzo exige atención y tiempo que podríamos dedicar a profundizar en algo.
Lo conocido puede dejar preguntas abiertas
Ahora pensemos en el otro lado. Si siempre eliges lo mismo, tendrás pocas oportunidades de descubrir qué ofrecen las alternativas. Tal vez tu método de estudio funciona, pero hay otro que te ayuda a comprender mejor. Tal vez disfrutas una actividad y también podrías disfrutar otra que todavía desconoces.
Explorar permite conseguir información. Antes tenías una idea sobre algo; después de probarlo, sabes un poco más. Ese aprendizaje puede servir incluso cuando decides volver a lo anterior.
Un estudio de Wilson y sus colaboradores examinó cómo las personas exploran buscando información o mediante elecciones más aleatorias. Para nuestras decisiones cotidianas, podemos tomar una pregunta sencilla: ¿qué quiero averiguar al probar esto?
Imagina que te interesa aprender fotografía. Puedes participar en una clase inicial para conocer qué se hace y cómo te sientes al hacerlo. Quizás te entusiasma. Quizás descubres que prefieres mirar fotos antes que pasar una tarde ajustando una cámara.
Las dos respuestas sirven. La experiencia te permite comparar con más información. Y conocer una alternativa no te obliga a elegirla para siempre.
Cuándo probar algo nuevo depende del momento
No todas las decisiones ocurren en las mismas condiciones. Cohen, McClure y Yu explican que el equilibrio entre aprovechar y explorar depende de factores como el entorno, sus cambios y el costo de conocer otras opciones.
Llevémoslo a una situación concreta. Tienes que entregar una tarea mañana. Usar el procedimiento que conoces puede ayudarte a terminar. Probar uno completamente distinto podría ocupar tiempo que ahora necesitas para avanzar.
Pero si estás pensando cómo estudiar durante el próximo semestre, tienes otro margen. Puedes conocer una alternativa, practicarla y observar qué aporta antes de decidir si quieres incorporarla.
La pregunta cambia según lo que necesitas hoy. A veces valoramos especialmente la tranquilidad de saber cómo hacer algo. Otras veces queremos aprender, conocer personas o descubrir una posibilidad que nos interesa.
También importa qué estás dispuesto a dar a cambio. Probar una actividad ocupa tiempo. Cambiar de trabajo puede implicar dejar un equipo que te gusta. Cada opción ofrece algo y exige renunciar a algo más. Mirar ambos lados ayuda a entender la decisión.
Puedes preguntar antes de cambiar
Explorar puede empezar con una acción pequeña. Si te interesa otro trabajo, puedes averiguar sus tareas y condiciones. Si quieres estudiar una carrera, puedes revisar sus ramos y conversar con alguien que la esté cursando.
Esas acciones permiten conocer posibilidades mientras mantienes tu situación actual. No necesitas presentar una renuncia para hacer una pregunta ni matricularte para averiguar qué se estudia.
Eso sí, reunir información no permite asegurar cómo será todo después. Schulz y Gershman distinguen entre dudas que podemos aclarar y resultados que siguen siendo variables.
Por ejemplo, puedes conocer el horario de un curso, su precio y sus contenidos. Todavía queda por descubrir cómo vivirás la experiencia. Averiguar sirve para entender mejor una opción. No convierte el futuro en algo completamente predecible.
Aquí podríamos decir: «Entonces igual puedo equivocarme». Sí. Pero puedes decidir sabiendo más sobre las cosas que sí es posible conocer. Esa diferencia importa.
Elige una pregunta y una acción
Bruno plantea que no existe una combinación perfecta entre conservar y explorar. Lo que necesitamos puede cambiar con el tiempo. Reconocerlo permite tomar decisiones más deliberadas y aceptar que sus resultados mantienen algo de incertidumbre.
A veces, la estabilidad que hemos construido nos permite explorar con más tranquilidad. Tener una base conocida puede darnos espacio para aprender algo diferente, sin sentir que debemos empezar nuestra vida desde cero.
Para empezar hoy, elige una posibilidad que te dé curiosidad. Después responde tres preguntas: ¿qué me gusta de lo que tengo?, ¿qué espero encontrar en esta alternativa?, ¿qué necesito averiguar antes de decidir?
Busca una acción pequeña relacionada con esa última pregunta. Puede ser revisar un programa, conversar con alguien o probar una actividad. Después observa qué aprendiste y cómo cambia tu comparación.
No hace falta resolver toda tu vida hoy. Puedes empezar con esa pregunta y decidir el siguiente paso usando lo que descubras.
Cinco enlaces externos:
- Cuándo es momento de probar algo nuevo: artículo de Michiko Kimura Bruno
- Introducción al aprendizaje por refuerzo y sus principales desafíos
- Cómo gestionamos el equilibrio entre aprovechar y explorar
- Exploración dirigida y aleatoria en las decisiones humanas
- Estrategias de exploración e incertidumbre en el cerebro humano
